prostituto-de-letras
Tengo una cobija igual a la que me describiste, hoy hace frío y no me has escrito en 5 días, así que me cubro con ella y me rodeo completa, estoy segura que tus brazos me calentarían mejor. Me imagino a mí misma, por un segundo, abriendo mi puerta y a ti en la entrada con un ramo de flores tratando de ocultar una sonrisa al ver mi sorpresa. Entonces debo salir a despejar mi mente. Mientras hago cualquier cosa, visito internamente tu casa cientos de veces y hago locuras en lugar de tocar tu puerta: te espero afuera y llamo a tu celular, tiro piedritas a tu ventana o entro a tu coche y toco el claxon. Y, debo despejar mi mente. Manejo a altas horas de la noche con mis luces apagadas y tu fantasma preocupado en el asiento del copiloto tratando de razonar conmigo. Ya leí todos tus libros favoritos en un intento de averiguar por qué supuestamente me amas. Y, debo despejar mi mente. Entonces busco libros de superación que me ayuden a entender si el amor es amor cuando se cuelga de tanta dependencia. Alguien que me explique si estoy mal yo o si estás mal tú, si es normal sentir la incertidumbre de que, cuando alguien está tan lejos, pueda en realidad preocuparse por ti, si es normal preguntarme si soy tan importante para él como lo es para mí. En los días que no me escribe, cierro mi puerta y escribo argumentos a favor y en contra de mi misma, frases, poemas, cuentos. Los repito en voz alta, creyendo que puedo hartarme de mis propias ideas centradas en ti pero nunca pasa, al contrario, se me ocurren más. Me pongo a pensar en tus gruesas cejas, tus ojos, tu razón y tu corazón, siento el nudo en la garganta, me vuelvo a envolver en la cobija, me tiro en la cama y me pongo a llorar. Necesito despejar mi mente. Debe haber algún padre que me exorcice de tantos pensamientos, un doctor que me cure tanta enfermedad, un héroe que me salve de mi misma. Debe haber otros casos como el mío antes, algún estudio, algún documental, algún centro de rehabilitación. Alguien que me diga que por un día, o dos, o diez que él no me llame mi corazón no colapsará, que me asegure que de amor no se muere.
O mejor escríbeme de una buena vez.
Lo que hago cuando no me escribes, Denise Márquez (via denisesoyletras)
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No puedo verte a los ojos sin sentir hervir la sangre. No me entiendes, no te entiendo, no sé por qué estamos juntos. Te odio como a nadie había podido amar antes. Te odio porque nadie se resiste a tu figura. Te odio por la forma en que mueves tu cabello. Te odio por engañarme. Te odio porque sabes que me tienes. Te odio, te odio, te odio porque te amo.
Estefanía Mitre (Helena desnuda)